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Full text of "La Machaquito : zarzuela en un acto y cuatro cuadros"

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6445 
LUIS  DE  Mffófl    y  JACINTO  CAPELIifl 


LANA 


ZAR 


n   un  acto  y  c 


MÚSICA   DE 


GIMÉNEZ  y  VIVES 


W* 


4* 


SOCIEDAD  DE  AUTORES  ESPAÑOLE* 
Núñez  de  Balboa,  12 

i©oe 


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**, 


PAt** 


J_A>   MACHAQÜITO 


Esta  obra  es  propiedad  de  sus  autores,  y  nadie  po- 
drá, sin  su  permiso,  reimprimirla  ni  representarla 
en  España  ni  en  los  países  con  los  cuales  se  hayan 
celebrado  ó  se  celebren  en  adelante  tratados  interna- 
cionales de  propiedad  literaria. 

.Lo,s  autores  se  reservan  el  derecho  de  traducción. 

Los  comisionados  y  representantes  de  la  Sociedad 
de  Autores  Españoles  son  los  encargados  exclusivamente 
de  conceder  ó  negar  el  permiso  de  representación  y 
del  cobro  de  los  derechos  de  propiedad. 

Queda  hecho  el  depósito  que  marca  la  ley. 


LA  MACHAQUITO 

ZARZUELA 
en   un  acto  y  cuatro  cuadros 


ORIGINAL  DE 


IiüIS  DE  LRÍfófl   y  JACINTO  CAPEliüft 


música  de  los  maestros 


GIMÉNEZ  y  VIVES 


Estrenada  en  el  TEATRO   ESLAVA   la  noche  del  29  de 
Mayo  de  1906 


■*- 


MADRID 

R,  Velasco,  impresor,  Marqués  de  Santa  Ana,  11 
Telefono  número  551 

19  06 


REPARTO 


&                 PERSONAJES  ACTORES 

La  MachaQUitO Srta.  Loreto  Prado. 

Doña  Branca  Pimentel  de  Básamela  Río  d'ouro 

y  EníroncameníO. Sra.    Castellanos. 

Amelia  Básamela  y  Pimentel . Franco. 

Señorita  1.a Martín  (P.) 

ídem  2.a-.... i  Girón  (D.) 

El  Gazpacho Sr.     Chicote. 

0  Excmo.  y  Emmo.  Coronel  Vasconcelos  Pe- 

reira  da  Foz  y  Mirandella  . Ripoii. 

0  sapientísimo  doctor  Casabranca  Fregeneda 

y  Torres  das  Alturas Soler. 

0  ualeroso  é  intrépido  mayor  D.  Jerónimo  de 

Oñoro  MoraIe5  . Morales. 

0  pundonoroso  y  gentil  oficial  D.  Luis  de  Ri~ 

.  ueíra Ponzano. 

0  temerario  teniente  D.  Ramiro  Pasaldueiro-.  Llaneza. 

0  esforzado  teniente  D.  earlos  das  Necesidades  Delgado. 

OütrO  teniente  ...    Bermúdez. 

Outro  teniente Fernández. 

Outro  teniente Pérez. 

0  distinguido  asistente  D.  Duan  Fernandeira .  Castro. 

Un  capitán  de  marina González. 

Un  marinero — Borda. 

Señoritas. —  Coro  de  señoras 


La  acción  se  supone:  el  cuadro  primero  en  Lisboa, 
los  demás  en  Oporto 


Derecha  6  izquierda,  las  del  actor 


ACTO  ÚNICO 


CUADRO  PRIMERO 

Decoración  á  todo  foro.  Arrabal  bajo  de  Lisboa;  á  la  derecha  del  es- 
pectador, en  primer  término,  una  cervecería  con  veladores  y  sillas 
en  escena;  á  la  izquierda,  segundo  término,  la  fachada  y  puerta 
de  un  cuartel.  El  foro  es  una  vista  panorámica  de  la  ciudad  de 
Lisboa,  al  otro  lado  del  Tajo.  Es  de  día. 


ESCENA  PRIMERA 

Al  levantarse  el  lelón  salen  por  detrás  de  la  cervecería,  viniendo  á 
ocupar  el  primer  término,  AMELIA,  en  traje  de  boda  con  el  ramo  de 
azahar,  etc.,  llorando  exageradamente;  tras  ella  DOÑA  BRANCA,  fu- 
riosa, y  DON  LUIS,  con  uniforme  de  teniente  del  ejército  portugués, 
tras  ellas 

B¿an  .  ¡Infame!  ¡mal  caballeiro!  ¡abusador!  ¡despóti- 

co! Espere  ahí,  Cochero.  (Dirigiéndose  á  la  caja 
por  donde  salen.) 

Ame,  ¡\y!  ¡ay!  ¡ay!  ¡ay  mamá!  ¡ay  mamá! 

Bkan  .  Parece  mentira,  ¡un  excelentísimo  oficial  del 

excelentísimo  y  nunca  vencido  ejército  por- 
tugués, portarse  como  un  espantoso  tiburón! 

(Se  sientan.) 

Luis  (Llamando.)  Señora,  recuerde  usted  que  desde 

hace  media  hora  soy  el  marido  de  su  hija 

de  USted.  Cerveza,  (a  una  Camarera  que  sale.) 

Bran.  Y,  ¿por  qué  ha  exigido  usted  que  la  boda 

se  haga  en  secreto? 


669349 


Luis  Como  dentro  de  una  hora  sale  mi  regimien- 

to de  Lisboa,  no  sé  si  por  dos  meses  ó  por 
diez  años,  he  querido  casarme  antes,  y  darle 
esa  prueba  de  cariño  á  su  hija,  pero  es  ne- 
cesario ocultar  mi  boda  por   el  momento. 

(La  Camarera  ha  vuelto  á  salir  y  ha  servido  cerveza 
haciendo. mutis.) 

Ame.  ¡Jí,  jí,  jí!  ¡Es  que  no  me  quieres! 

Bran.  Yo  hablaré  hoy  mismo  al  excelentísimo  co- 

ronel del  excelentísimo  regimiento... 

Luis  Eso  sí  que  no.  Como  se  entere  el  coronel; 

corno  un  sólo  oficial  de  mi  regimiento  sepa 
que  me  he  casado,  pierdo  la  carrera. 

Ame  Pero,  ¿qué  misterios  son  esos? 

Luis  ¿Quieren  ustedes  saber  la  verdad?  Pues  bien. 

Ustedes  habrán  oído  hablar  del  regimiento 
del  celibato, 

Bran.  jAh,  sí!  Allí  sirvió  mi  segundo  marido. 

Ame  ¿Y  por  qué  los  llaman  así? 

Luis  Es  una  historia  ocurrida  hace  quince  años. 

Estando  el  regimiento  de  guarnición  en  la 
frontera  española,  un  día,  de  repente,  des- 
aparecieron todas  las  esposas  de  todos  los 
jefes  y  oficiales.  A  los  diez  años,  las  leyes 
les  declararon  viudos,  y  entonces  se  jura- 
mentaron para  que  nunca  pudiera  volver  á 
casarse  ningún  oficial  de  aquel  regimiento, 
obligándose,  como  venganza,  á  perseguir, 
conquistar  y  abandonar  á  todas  las  mujeres 
españolas  que  pisaran  tierra  portuguesa, 
casadas,  viudas  ó  solteras. 

Ame.  j Qué  historia  más  rara! 

Bran.  Y  usted... 

Luis  ¡Yo!  (Titubeando.)  yo...  pertenezco  á  ese  regi- 

miento. 

Ame  jTÚ!  (Levantándose  de  repente.) 

Bran.  ¡Horror! 

Luis  Ya  ven  ustedes  si  es  grave  mi  situación. 

Porque  esta  joven,  desde  que  llegó  á  Lisboa 
la  bella  cupletista  española  llamada  La 
Machaquito  que  tiene  trastornados  á  todos 
los  hombres  portugueses,  supone  que  estoy 

i  ,  enamorado  de  ella. 

Ame  .  Porque  la  vas  á  ver  bailar  todas  las  noches. 


Luis  Como  todos» mis  compañeros.  Ya  lo  ve  uf- 

ted,  tiene  celos  y  para  darla  una  prueba  de 
cariño  antes  de  partir,  he  hecho  la  barbari- 
dad de  casarme.  . 

B<an.  ¿Y  qué  arreglo  tiene  eso?   ¡Porque  esa  pro- 

hibición será  para  siempre. 

Luis  Para  siempre...  pero  sin  que  nadie  se  entere 

de  que  estamos  casados,  podemos  ser  felices 
toda  la  vida. 

Bran.  ¡Cá,  no,  señor!  La  meua  figlia  no  será  de 

usted  mientras  no  lo  sea  del  todo  el  mundo. 

Luis  ¡Qué  barbaridad! 

Bran  .  Usted  se  va  con  su  regimiento.  Buen  viaje. 

Nosotras  nos  quedamos  en  Lisboa,  y  cuando 
usted  pueda,  se  da  usted  una  vuelta  por  la 
manzana,  y  si  ella  no  se  ha  candado  de  es- 
perar y  no  ha  salido  cosa  mejor. . 

Ame.  ¡Mamál 

Bran  .  ¡Nada,  hija,  nada!  Conque  aliviarse. 

Ame.  (Llorando.)  ¡Jí,  jí,  jí!...  ni  viuda...  ni  casada... 

ni  soltera.  ¡Jí,  jí,  jíi 

Bran.  Vea  usted  el  estado  en  que  deja  á  esta  cria- 

tura, ¡Monstruo!  ¡Cochero!  ¡Cochero! 

Ame.  ¡Jí,  jí,  ]í!  (Mutis  por  donde  salieron.) 


ESCENA    II 

DON  LUIS,  que  queda  pensativo 


¡Lo  peor  es  que  tienen  razón!  (Llama,  sale  la 
camarera  y  paga.)  Yo  creí  que  se  conformaría 
con  ser  mía  en  secreto.  ¡En  fin...  es  la  hora 
de»la  llamada  á  oficiales!  ¡Tengo  miedo  has- 
ta de  que  me  lo  conozcan  en  la  cara!  ¡Mal- 
dita Suerte!  (Mutis  al  cuartel.) 


_  8  — 


ESCENA  III 

SEÑORITAS  PORTUGUESAS  (Coro  de  señoras)  en  traje  de  calle 
muy  elegantes,  á  poco  la  MACHAQUITO  con  mantilla  blanca  y  flores 
y  GAZPACHO    de  corto  con    calañés  y  faja.   El  Coro  sale  con  sigilo 

Música 


l.as 
2.as 
l.as 
2.as 

Todas 

l.as 

2. as 

l.as 

2.as 

Todas 


Mach, 


Coro 
Gaz. 
Mach 


Coro 


Callad. 

Callad. 
Salid. 

Salid. 
Que  dentro  están. 
■Callad. 

Callad. 
Venid. 

Venid. 
Que  pronto  partirán 
aburridas  de  unos  hombres 
que  han  jurado  no  casarse, 
de  su  fría  indiferencia 
hay  que  vengarse. 
A  la  cita  la  española 

no  faltará, 
con  su  gracia  y  sus  consejos 
nos  salvará. 

(Saliendo.) 

Salud  á  las  hermosas 

de  Portugal. 
¡Salud  y  viva  España! 

¡Viva  la  sal! 
Silencio,  que  al  instante 

voy  á  explicar 
lo  que  hace  el  sexo  bello 
para  del  sexo  feo 
poder  triunfar. 

Vamos  á  oir 
lo  que  la  Machaquito 

nos  va  á  decir. 


—  9  — 

Mach.         Cuando  un  hombre  se  me  pone  á  tiro 

le  miro  y  suspiro  fingiendo  rubor. 
Gaz.  Y  el  imbécil  se  para  y  la  mira, 

la  sigue  y  suspira  con  miedo  y  candor. 
Mach.         Si  se  pasa  de  largo  es  un  vivo, 

lo  cual  da  motivo  para  darle  pie. 
Gaz.  Y  si  el  tío  se  va  á  esa  peana 

pata  que  se  gana  de  un  servidoré. 
Mach  .  Y  con  paso  menudito 

sigo  sin  mirarle  más, 
yo  delante  despacito 
y  él  siguiéndome  detrás. 
Poco  á  poco  se  adelanta, 
y  yo,  viéndole  venir, 
tiro  al  suelo  el  abanico 
como  aquel  que  va  á  decir: 
Cógele,  dámele,  víctima,  candida, 
sigúeme  y  limpíate  por  esta  vez, 
y  en  seguida  se  suelta  la  falda 
se  vuelve  la  espalda  y  ya  cayó  el  pez. 
Coro  Cógele,  dámele,  etc.,  etc. 

Mach.         ¡Si  ee  trata  de  un  hombre  atrevido 

que  al  verme  ha  perdido  la  serenidad. 
Gaz.  Un  capón  se  le  da  al  acercarse, 

otro  al  propasarse  y  no  ha  pasao  na. 
Mach.         Si  al  oído  nos  dice. cositas 

que  son  picantitas,  se  deja  de  andar. 
Gaz.  Y  fingiendo  que  no  se  le  entiende 

se  escucha  y  se  atiende  la  barbaridad. 
Mach  .  Y  bajando  los  ojitos 

y  mirando  sin  mirar 
y  poniéndose  encarnada 
cada  vez  que  él  vuelve  á  hablar, 
apretando  un  poco  el  paso 
para  que  él  le  aprie'e  más, 
cruza  usted  á  la  otra  acera 
y  le  dice  usted  al  cruzar: 
Quítese,  vayase,  déjeme,  cállese, 
zángano,  estúpido,  vaya  un  moscón, 
y  subiendo  la  falda  un  poquito . 
se  vuelve  loquito  con  la  tentación. 
Coro  Quítese,  vayase,  etc.,  etc. 

Todos  Y  subiendo  la  falda  un  poquito,  etc. 


—    10 


Hablado 


Mach.  De  modo,  señoritas,  que  aquí  hace  falta  una 
mujer  de  aga.las  y  de  trapío  que  sepa  vol- 
ver loco  á  un  hombre...  ¡ó  á  dos! 

Sen.  1.a       ¡A  un  regimiento! 

Mach.  ¡Cámara,  me  parecen  muchos  pantalones 
para  una  mujer  sola;  pero  Machaquito  no 
vuelve  la  cara  ni  toma  el  olivo! 

Gaz.  (El  olivo  el  que  lo  lleva  á  cuestas  soy  yo.) 

Mach.         ¿Y  decís  que  el  regimiento  se  va  hoy? 

Sen.  2  a       ¡Van  á  maniobras! 

Mach  ¡Bueno!   ¡Pues  nosotras   también  vamos  á 

maniobrar,  y  éste  nos  ayudará,  que  manio- 
bra que  da  gusto! 

Sen.  1  a       ¿Es  tu  hermano?   ¡ 

Mach.         ¡Hermano...  precisamente  no! 

Sen.  2.a       ¿Te  toca  algo? 

Mach.         Me  toca  la  guitarra  por  las  noches. 

Sen.  2.a       ¡Digo  de  parentesco!  ¿Es  primo? 

Mach.         ¡Casi  primo! 

Gaz.  ¡Pero  no  llegó  á  primo  del  todo! 

Sen.  1.a       ¡Es  pariente  lejano!  ¿Será  usted  tío  segundo? 

Gaz.  ¡No  creo  que  haya  habido  otro  tío  antes 

que  yo! 

Mach.  ¡Bueno,  dejemos  el  parentesco!  Resulta  que 
vosotras  tenéis  novios  en  el  regimiento  de 
los  juramentados,  y  como  buenas  hijas  de 
Eva  queréis  atraparlos  para  el  matrimonio. 

Sen.  1.a       ¡A  qué  está  una! 

Gaz.  ¡A  qué  están  catorce! 

Mach  .         Pues  os  casaréis. 

Todas  ¿Cuándo?  ¿Cuándo? 

Gaz.  ¡Parecen  españolas! 

Mach.         ¡Lo  primero  es  despreciarles! 

Todas  ¡Ay,  no,  no! 

Mach.  ¡Creedme  á  mí!  Mirad  que  yo  para  engañar 
á  un  hombre  me  pinto  sola. 

Gaz  (Me  parece  que  estoy  haciendo  un  papel  ri- 

dículo.) 

Mach.  Despreciarles  primero:  después  decir  á  vo- 
ces que  aborrecéis  al  matrimonio...  y  á  la 
que  se  case  arrastrarla. 


-  11  — 

Gaz.  ('flye,  oye!  ¿y  por  qué  no  pensabas  así  antes 

de  casarte  conmigo?) 

Mach.         (Cállate,  imprudente.). 

Gaz  (Empeñada  en  que  no  se  entere  nadie  ,d 9 

que  es  mi  mujer,  y  yo  empeñao  en  contár- 
selo á  todo  el  mundo.) 

Mach.  ¡A  los  hombres  hay  que  saber  trastearlos!... 
Loo  hombres  son  como  los  toros,  mal  com- 
paraos, 

Gaz  (¡Y  tan  mal  comparaos!) 

Mach  .  A  los  toros  se  les  engaña  con  un  trapito;  á 
los  hombres  hay  que  dejarles  llegar  y  con- 
sentirlos y  empaparlos...  y  darles  el  quiebro 
en  la  misma  cabeza. 

Sen.  1.a       ¿Cómo  es  eso? 

Gaz  ¡Lección  de  toreo!  ¡por  algo  la  llaman  la 

Machaquito! 

Mach.  Lo  primero  que  tienen  que  hacer  las  muje- 
res es  aprender  á  tomar  varas. 

Gaz.  Eso  lo  saben  desde  chiquititas:  lo  llevan 

dentro  del  tuétano. 

Mach.  Hay  hombres  que  se  crecen  al  castigo;  los 
hay  que  buscan  el  bulto...  ¡maldita  sea  su 
estampa!  Los  hay  huidos:  ¡fuego  en  ellos! 
Los  hay  que  se  duermen  en  la  suerte  y  re- 
cargan y...  ¡pa  el  gato!  Los  hay  burriciegos; 
.  los  hay  mansos  perdíos...  ¡al  corral  con 
ellos!  En  fin,  los  hay  de  toas  castas  menos 
nobles:  ¡de  esos  no  queda  ni  la  simiente! 

Gaz.  (¿En  cuál  de  estas  castas  me  tendrá  clasifív 

cao  mi  señora?) 

Mach.  ¡Maldita  seanl  La  mano  izquierda  que  hay 
que  tener  pa  no  sufrir  un  achuchón.  Lo 
malo  es  cuando  la  fiera  la  persigue  á  una  y 
la  encuna;  entonces,  adiós  arte  y  serenidá  y 
valor...  ¡No  hay  más  recurso  que  tomar  el 
olivo,  y  á  casa  que  llueve,  por  si  van  mal 
dadas!  Conque  aprovechen  ustedes  la  lec- 
ción, y  no  se  dejen  coger  ni  de  un  embolao: 
¡golletazo  en  ellos  y  la  puntilla...  y  que  los 
arrastren  á  los  arrastraos! 

Sen.  1.a       ¿Y  con  todo  eso,  qué  ha  querido  decir? 

MaCH.  Que  pa  torear  á  estos  bichos  (Señalando  á  Gaz- 

pacho.) hay  que   dejarse  en  casa  éste  (Por  el 


—  12  ^> 
corazón.)    y  torear    COtl    ésta,   (Por  la  cabeza.)  y 

con  tó  y  con  eso  no  hay  quien  la  libre  á  una 
de  un  revolcón.  He  dicho. 

Gaz.  Bueno,  pues  pa  eso  del  revolcón  aquí  estoy 

yo...  que  me  ha  dao  muchos  la  señora. 

Mach.  Yo  me  voy  esta  tarde  donde  se  vaya  el  re- 
gimiento, y  ya  no  me  separo  de  los  oficiales 
nunca. 

Gaz.  (¡Oye,  ni  tanto  ni  tan  burriciego!) 

Mach.  Id  á  escape  al  teatro;  he  dejado  dispuestas 
para  vosotras  las  mantillas  españolas  de  mis 
coristas,  os  las  ponéis  y  volvéis  aquí. 

Sen.  2.a        ¿Vamos? 

Todas         Vamos. 

Gaz.  Aquí  os  esperamos,  y  todas  juntas  formaréis 

la  cuadrilla.de  mi  señora. 

Todas         ¿Cómo  señora? 

Gaz.  De  mi  señora...  abuela.  (¡Nada  que  este  in- 

cógnito de  mi  persona  no  lo  soporto!)  (Música 

mientras  hace  mutis  el  Coro.) 


ESCENA  IV 


LA  MACHAQÜITO  y  GAZPACHO 


Gaz.  Pero  oye,  Machaco... 

Mach.        ¿Qué  quieres,  Gazpacho? 

Gaz.  ¿Te  parece  bonito  ponerme  la  divisa  delan- 

te del  bello  sexo? 

Mach.  Ya  te  advertí  antes  de  salir  de  Madrid  que 
una  cupletista  con  marido  ni  pincha  ni 
corta. 

Gaz.  ¡Aquí  el  que  no  pincha  es  el  marido! 

Mach.  ¿Quién  quieres  que  se  acerque  á  mí  sabien- 
do que  estoy  casada? 

Gaz.  ¡Eso  es  lo  que  quiero,  que  no  se  acerque 

nadie! 

Mach.  Recuerda  lo  que  me  dijo  el  agente  al  contra- 
tarme: si  es  usted  soltera,  cinco  libras;  si  es 
casada  libra  y  media,  y  si  es  viuda... 

Gaz.  Cuarto  de  kilo. 

Mach,         He  brillado  en  París;  he  entusiasmado  en 


—  13  - 

Viena;  en  Londres  he  hecho  furor,  y  en  Lis- 
boa voy  á  hacer... 

Gaz.  Vas  á  hacer  que  te  dé  una  bofetá  y  te  dis- 

minuya las  libras.  |Yo  soy  tu  marido  en  to- 
das partes! 

Mach  Pero  tonto,,  si  es  jarabe  de  pico.  Te  quise  en 

español,  me  casé  en  latín,  y  te  seré  fiel  en 
todos  los  idiomas. 

Gaz.  Bueno,  pues  conste  que  te  doy  el  primer 

aviso.  Ándate  con  ojo,  no  te  tenga  que  soltar 
el  cabestraje. 

MACH.  (Asustada.)  ¡Uy!  (Mirando  al  cuartel.) 

Gaz.  ¿Qué  pasa? 

Mach.         ¡El  coronel  y  los  oficiales!  Que  no  me  vean. 

Gaz  ¿Pero  no  te  ven  todas  las  noches  en  el  teatro 

y  entran  á  tu  cuarto? 
Mach.         |Calla!  ¡Entra!  ¡Pronto!  (Empujándole  hasta  que 

consigue  que  entre.) 

Gaz.  ¡Ay  Machaquito!  ¡me  parece  que  te  voy  á. 

sudpender  la  corrida  á  causa  del  temporal! 

MaCH.  ¡Entra!  (Mutis  los  dos  por  la  cervecería.) 


ESCENA  V 

EL  CORONEL,  EL  MAYOR,  RAMIRO,  LUIS,  CARLOS  y  demás  OFU 

CÍALES   de  uniforme  de  infantería  del  ejército  portugués;  salen  del 

cuartel;  después  dos  CAMARERAS 

Música 


Cor. 


Ofic. 
Cor. 


Por  fin,  amigos, 
hay  que  partir, 
hoy  de  Lisboa 
hay  que  salir, 
la  despedida 
es  de  rigor. 
¡Venga  cerveza! 
¡venga  licor! 
Fugaz  recuerdo 
de  la  ilusión, 
deja  aquí  en  rehenes 
el  corazón; 


—  14  — 


donde  vayamos 

irá  el  placer. 

Ofic. 

¡Viva  el  amor 

y  la  mujer! 

Cor. 

No  haya  tristezas, 

no  haya  dolor. 

Ofic. 

Fuera  las  penas, 

viva  el  amor. 

Cor. 

Ni  uno  siquiera 

ha  de  sufrir. 

Ofic. 

Gozar  sin  tregua, 

eso  es  vivir. 

Todos 

Pronto,  cerveza, 

(Llamando.) 

aquí,  camarera, 

sirve  en  seguida, 

que  no  hay  espera. 

Cam. 

(Saliendo.) 

¿Qué  es  lo  que  sirvo? 

Todos 

Trae  de  beber. 

Cam. 

-    ¿Quién  hace  el  gasto? 

Todos 

El  Coronel. 

(Mutis  las  Camareras,  saliendo  en  seguida  con  copas  y 
botellas  de  cerveza  que  sirven  á  los  oficiales  ) 

Cor.  Viva  el  regimiento 

del  celibato, 
que  tiene  por  lema 
pasar  el  rato. 
Desde  el  asistente 
hasta  el  Coronel, 
en  siendo  solteros, 
estamos  muy  bien. 


El  matrimonio  es  peligroso, 
y  el  ser  marido  es  bochornoso; 
porque'  un  bravo  militar 
si  se  deja  aprisionar, 
pierde  el  valor  en  su  derrota, 
y  ve  su  espada  mellada  y  rota, 
y  sin  armas,  ¿qué  ha  de  hacer 
más  que  rendirse  ante  su  mujer? 
Eso  no,  el  ser  libre  es  lo  mejor. 
Viva  al  fin  sin  cadenas  el  amor. 


—  15  — 

¡No  te  cases,  no  te  cases, 
no  renuncies  al  placer, 
guerra  á  muerte  al  matrimonio 
adorando  á  la  mujer! 
Todos  No  te  cases,  no  te  cases, 

no  renuncies  al  placer, 
guerra  á  muerte  al  matrimonio 
adorando  á  la  mujer. 
Guerra  á  muerte  al  matrimonio, 
el  ser  libre  es  lo  mejor, 
no  te  cases,  que  soltero 
vive  el  triunfo  del  amor. 


Hablado 

Ram  ¡Bien  por  nuestro  Coronell  (se  sientan  todos.) 

Cor.  ¡Señores  oficiales!  Al  partir  hoy  de  Lisboa 

por  tiempo  indefinido,  no  hay  que  olvidar 
que  nuestro  lema,  donde  quiera  que  nos 
lleve  la  suerte,  es  adorar  á  la  mujer  libre, 
esclavizar  á  la  mujer  ajena  y  abandonar  la 
plaza  tan  pronto  como  se  rinda  el  enemigo. 
¡Sobre  todo  si  es  española!  Guerra  sin  cuar- 
tel á  las  españolas.  ¡Señores,  en  pie!  (Todos 
se  levantan,  menos  Luis.)  ¡Ratifiquemos  nuestro 
juramento!  ¿Juráis  todos  y  cada  uno  de 
vosotros  odiar  el  matrimonio  y  no  practi  - 
cario  jamás? 

TODOS  (Menos  Luis  que  permanece  sentado  y  pensativo.)  ¡Sí; 

juramos! 
Cor.  (a  luís.)  ¡Señor  oficial,  que  estamos  jurando! 

LüIS  (Levantándose  muy  azorado.)    ¡Ah!    ¡perdonad  mi 

coronel!  ¡Juro! 
Cor.  ¡Guerra  al  matrimonio! 

Todos         ¡Guerral 
Cor.  ¡Viva  el  celibatol 

TODOS  ¡Viva!  (Se  sientan  á  beber.) 


—  16 


ESCENA  VI 

DICHOS,  EL  DOCTOR,    exageradamente    grueso,    con  uniforme    de 
médico  militar  y  el  ASISTENTE  (l),  ambos  cargados  de  maletas. 

Doc.  ¡Fax  Dominif 

Todos  ¡El  físico  I 

Doc .  ¿  Llegó  la  hora  de  vamonos? 

R.am  Pero  doctor,  ¿dónde  va  usted  sin  maletas? 

Todc  s         | Já!  ¡já!  ¡já! 

Doc.  ¡Es  mi  equipaje!   ¡Esencias!   ¡todo  esencias! 

La  perfumería  es  mi  flaco.  Cada  uno  lleva 
sus  armas  de  combate.  Unos  conquistan  por 
su  figura;  otros  por  su  linda  cara;  otros  por 
la  conversación;  otros,  que  son  los  más,  por 
su  portamonedas...  yo  conquisto  por  la  per- 
fumería. 

Asís  (Me  voy  asfixiando.) 

Doc.  En  cuanto  entro  donde  hay  mujeres,  em- 

piezan todas  á  olfatear  como  perros  de  caza. 

Ram.  ¿Y  le  cazan  á  usted? 

Doc.  Según  el  olor  que  perciben  van  variando  de 

fisonomía,  y  la  que  me  desprecia  por  el 
azahar  me  adora  por  el  plátano.  A  unas  les 
gusta  el  heno;  á  otras,  Ilan-Ilan;  otras,  orquí- 
dea; otras,  opoponax,  y  la  mayoría  vainilla, 
así  que  yo  ya  se  sabe,  vainilla. 

Todos         ¡Já!  ¡já!  ¡já! 


ESCENA   VII 

DICHOS  y  LA  MACHAQÜITO  y  GAZPACHO  por  la  cervecería 

Macii.         ¡A  la  paz  de  Dios! 

Todos         ¡La  Machaquitol 

Asís.  [Já!  ¡já!  ¡já!  A  ese  le  faltan  los  faldones.  (Por 

Gazpacho.) 

Cor.  ¡Hurra  por  la  cupletista  española! 

Todos  ¡Hurra! 


(l)     El  asistente  hablará  con  marcado  acento  portugués. 


-    17   - 


Mach.         ¡Cómo  había  de  faltar  á  despediros! 

Cor.  ¡Esta  mujer  me  saca  de  quicio! 

Ram.  ¡Nos  saca,  mi  coronel!  Yo  creo  que  no  que- 

da en  Lisboa  un  hombre  que  no  se  haya 
chiflado  por  ella. 

Mach.  Me  habéis  ovacionado  á  diario;  habéis  lle- 
nado mi  cuarto  de  flores;  me  habéis  adora- 
do como  á  una  reina. 

Ram.  ¡La  reina  de  la  gracia! 

ToDOS  ¡Sí!    ¡SÍ!  (El    Doctor  se    acerca   exageradamente  á  la 

Machaquito  y  la  olfatea.) 

Gaz.  ¿Qué  hace  usté,  hombre?  ¿Se  la  va  usté  á 

comer? 
Doc.  ¡Ya  lo  sé!  ¡ya  lo  sé! 

Gaz.  ¿El  qué? 

Doc.  A  lo  que  huele  la  española. 

Gaz.  ¿A  qué? 

Doc.  ¡A  piel  de  España! 

Gaz.  ¡Naturalmente!  ¡De  allí  es  su  piel! 

Mach.         Sería  una  ingrata  si  os  olvidara  y  puesto 

que  van  ustedes  á  Oporto,  allí  iré  yo  para 

dar  un  concierto  en  su  honor. 
Cor.  Quedáis  invitada  á  la  fastuosa  fiesta  que 

prepara  para  recibirnos  el  Gran  Casino. 
Mach.         ¡Aceptado!  Y  allí  entre  brindis  á  España  y 

Portugal  lucharán  el  Oporto  y  el  Jerez,  á 

ver  cuál  puede  antes  con  nosotros. 
Doc.  Bendita  seas  entre  todas  las  mujeres. 

Mach.         ¡Ay!...  ¡qué  olor  tan  fuerte!  ¿á  qué  huele? 

¿quién  huele  así? 
Doc.  ¡Servidor!  ¡Vainilla!  (a  Gazpacho.)  ¿En  Espa- 

ña no  usan  ustedes  ese  olor? 
Gaz.  ¡Les  hay!...  ¡les  hay! 

Cor.  ¡Señores,  el  deber  nos  llama! 

Gaz.  ¡Sí,  al  cuartel,  al  cuartel!  (¡Si  no  voy  á  tener 

que  darla  el  segundo  aviso!) 
Mach.         ¡Adiós  y  hasta  Oporto,  simpáticos  oficiales 

del  regimiento  del  Celibato! 
Coro  ¡Adiós  bella  Machaquito! 

Gaz,  ¡Y  á  mí  que  me  parta  un  rayo! 

Doc.  ¡Ahí  va   como  recuerdo!   ¡Lila!   (Dándole  un 

Irasquito.) 

Gaz  ¡Ahí  vá  como  recuerdo!  ¡Un  cuerno!  (Dándole 

un  dije  de  su  gran  cadena.) 

2 


—  18  — 

ELLOS  ¡Adiós!  (Desde  la  puerta  del  cuartel.  Al  oír  los  acor- 

des del  pasacalle  se  quedan  en  la  puerta.) 

Mach.         ¡Adiós! 
(taz.  ¡Adiós! 


ESCENA  VIII 

DICHOS  y  las  SEÑORITAS  con  mantillas  blancas 

Música 

Coro  Aquí  está  el  regimiento 

de  las  solteras, 
luchamos  por  casarnos 

como  unas  fieras, 
con  la  mantilla  blanca 

hemos  venido 
á  ver  si  así  pescamos 

algún  marido 
que  es  la  mantilla  blanca 

hermosa  red 
donde  los  pececillos 

suelen  caer. 
Gaz.  Mas  si  la  red  se  rompe 

yo  me  figuro, 
que  no  cae  en  vuestras  redes 

másqae  un  besugo. 
Mach.  Para  buscar  marido 

formar  guerrilla 
y  comience  la  esgrima 

de  la  mantilla. 
Coro  Que  es  arma  peligrosa 

á  no  dudar, 
y  hay  que  aprenderla 

á  manejar. 
Mach.  Ocultarse  es  conveniente 

sujetando  la  mantilla 
que  á  través  de  los  encajes 
es  la  cara  más  bonita, 
y  los  hombres  son  curiosos 
y  se  esfuerzan  por  mirar 
porque  ven  lo  que  enseñamos 
y  adivinan  lo  demás. 


-   10  — 

Todos  Así  se  puede  mirar  de  frente 

y  de  soslayo  se  mira  así. 
Mach.  ¡Y  se  adivina  nuestra  sonrisa 

Jas  dos  aletas  cruzando  asíl 
Coro        .       Para  buscar  marido 
formar  guerrilla 
y  comience  la  esgrima 

de  la  mantilla, 
que  es  arma  peligrosa 

á  no  dudar, 
y  es  fácil  aprenderla 
á  manejar. 
Mach  .  Por  un  lado  y  otro  lado 

y  de  frente  mucho  más, 
la  mantilla  es  peligrosa 
si  se  sabe  manejar. 
Oficiales        ¡Alto,  niña! 
Coro  ¿Quién  viveV 

Ellos  Yo  apenas  vivo, 

que  en  tu  mantilla  blanca 

yo  estoy  cautivo. 
¿Me  quieres  dar  el  brazo? 
Ellas  No  puede  ser, 

que  usté  es  enemigo 
de  la  mujer. 
Ellos  Ya  me  tienes  rendido, 

niña,  á  tus  pies. 
Gaz.  Este  sí  que  es  el  timo 

del  portugués. 
Ellas  Con  la  mantilla  blanca 

hemos  venido, 
buscando  un  prisionero 
para  marido. 
Ellos  Con  la  mantilla  blanca 

quedé  rendido, 
á  las  tropas  de  Marte 
venció  Cupido. 
Ellas  Y  diga  que  hay  de  bod*. 

Ellos  De  boda  ¡horror! 

Gaz.  Quitaos  las  mantillas 

que  con  azúcar  está  peor. 

Ellas  En  marcha  el  regimiento 

y  hasta  más  ver, 

que  aquí  no  cae  la  pesca 

en  nuestra  red. 


-  ÍO  — 

Con  la  mantilla  blanca 

hemos  venido, 
á  ver  si  así  pescamos 

algún  marido, 
que  es  la  mantilla  blanca 

hermosa  red 
donde  los  pececillos 

suelen  caer. 

MUTACIÓN 
Intermedio  musical 


CUADRO   SEGUNDO 

Sala  de  confianza  en  un  hotel  de  Oporto.  En  el  foro  el  jardín.  Puer- 
tas laterales.  Al  levantarse  el  telón  aparecen  sentados,  en  diversos 
grupos,  unos  en  mecedoras,  otros  «montados»  en  sillas  de  campo 
y  ante  varios  veladores,  tomando  café  los  oficiales.  El  asistente 
en  pie  en  el  centro,  pero  en  segundo  término;  todos  tienen  una 
carta  en  la  mano,  que  leen. 


ESCENA  PRIMERA 

CORONEL,  MAYOR,  todos  los  OFICIALES,  DOCTOR  y  ASISTENTE 

Cor.  (Leyendo.)  ¡Monstruo!  ¡Fiera!  ¡Bicho  malo!  ¡Já, 

já,já! 
Mayor        (ídem.)  ¡Gracias  á  Dios  que  te  he  perdido  de 

vista!  Eso  digo  yo. 
Car.  (ídem.)  ¡Perjuro,  falso,  traidor!  [Echa,  echa! 

Ram.  (ídem.)  ¡Pero  conste  que  anoche  mismo  ya  te 

encontré  sustituto!  ¡Qué  prisa  le  corríal 

AsiS.  (Leyendo  casi  deletreando.)    Y    de    lo  que  me  di- 

jiste de  que  mi  primo  hiciera  tus  veces  en 
tu  ausencia,  ya  las  venía  haciendo.  Esto  nao 
está  claro* 

JJoc.  (oliendo  una  carta.)   No  reconozco  este  olor; 

¡qué  cosa  más  rara!  Huele  á  tabaco,  y  no  es- 
tando yo  allí...  me  habré  dejado  la  pipa  á  su 
alcance. 


—  21  - 


Luis 
Asís. 


Cor. 


Todos 
Mayck 
Doc. 
Todos 

Car. 
Luis 
Kam. 

Luis 
Cor. 

Todos 
Luis 


Doc. 


Asís. 

Doc. 

Asís. 

Doc. 


(jTodos  menos  yo!  ¡Esto  es  desesperante!) 

Y  recibe  un  pellizco  en  salva  sea  la  parte  de 
esta  que  lo  es  tuya  y  compañía,  no  y  com- 
pañera. 

(Levantándose.)  Señores,  cumpliendo  nuestro 

programa  procede  hacer  un  auto  de  fe  con 

la  correspondencia  amorosa. 

¡Sí;  á  quemarlas! 

Vengan  las  cartas. 

Esperad  que  me  falta  oler  siete. 

jJá,  já,  já!  (El  Mayor  coge  todas  las  cartas,  menos 
las  del  Doctor  y  la  del  Asistente.) 

Y  tú,  Luis,  ¿no  has  tenido  correspondencia? 
No  tengo  de  quién. 

¿Reñiste  para  siempre  con  aquella  cursi  que 
tenía  una  madre  de  caballería? 
Para  siempre. 

Así  se  hace.  Vaya,  procedamos  á  la  crema- 
ción de  los  cadáveres. 

¡Vamos!  (Hacen  mutis  foro.) 

(¿Qué  hará  mi  mujer?  ¿Por  qué  no  contesta- 
rá á  mis  cartas?...  Esta  situación  es  insoste- 
nible.) (Mutis  tras  ellos.) 
Ahora  voy  en  seguida.  ¡Esta  me  huele  mal! 

¡Uf!  (Abriendo  una  carta.)    ¡Ya  decía  yol  ¡Como 

que  me  piden  dinero! 

(Leyendo.)  Y  me  han  dicho  que  el  cardenal 

que  tengo  en  el...  en  el...  ¡Señor  físico! 

¿Qué  quieres? 

¿Me  hace  vosa  señoría  el  favor  de  ver  don  teñe 

un  cardenal  mi  novia? 

Trae,  hombre.  (Le  coge  la  carta.) 


ESCENA  II 


DICHOS  y  GAZPACHO  foro  derecha,  con  una  guitarra 


Gaz. 


Asís. 
Doc. 


A  ver  si  puedo  recordar  las  soledaes  que  se 
le  han  antojao  cantar  e3ta  noche  á  mi  se- 
ñora. (Se  sienta  sin  reparar  en  ellos.) 
¡Uy!  ¡El  majo  de  la  pandereta! 

(Levantándose  y  acercándose  á  Gazpacho  entusiasma- 
do.)  Qué  instrumento  más  simpático  usan 


-   2í  — 

Ustedes  los  españoles.  ¡  A  Ver!  (Le  coge  la  gui- 
tarra y  la  huele.)  Delicioso  aroma.  ¿A.  qué 
huele? 

Gaz.  A  guitarra. 

Doc.  ¡A  cedrol  A  cedro  de  los  Apeninos. 

Gaz.  ¡Si  es  de  la  calle  de  Carretas! 

Doc.  Y  su  sobrina,  ¿ha  descansado  del  viaje? 

Gaz.  ¡Mi  sobrina! 

Doc.  ¡La  Machaquito! 

Gaz.  ¡Ah,  sí!  (¡Nunca  me  acuerdo!)  Vistiéndose 

la  he  dejado. 

Dor.  VamOS  á  verla.  (Echando  á  andar.) 

Gaz.  (Deteniéndole.)  ¡Eh,  eh!  ¡Ni  tanto  ni  tan  ape- 

niño! 

Doc.  ¡Qué  mujer  más   hermosa!    En  cuanto  vi 

ayer  que  se  hospedaban  ustedes  en  el  mis- 
mo hotel  que  nosotros,  me  dije:  ¡Ya  cayót 
¡La  haré  el  amor! 

Gaz.  ¡Cara...  coles! 

Doc.  Por  de  pronto  la  voy  á  regalar  un  pomito 

de  sales. 

Gaz.  ¡No  sales! 

Doc.  ¡Eh! 

Gaz.  Que  tiene  ella  sal  de  sobra. 

Doc.  ¡Ya  lo  creo!  Ks  una  mujer  dislocante.  ¿Y 

qué  puedo  perder  yo  con  hacerla  el  amor? 
¿Verdad  que  nada? 

Gaz.  Fuede  usté  perder  un  ojo  de  una  bofetá. 

Doc.  ¡Cá,  no  me  pegal   ¡No  sé  por  qué  me  parece 

que  se  ha  fijado  en  mí!  ¡Yo  soy  atroz!  Y  esta 
noche  cuando  todos  ustedes  estén  acostados 
voy  á  su  cuarto  y.., 

Gaz.  (Tapándole  la  hoca.)  Apaga  la  lllZ.    (Al  Asistente 

que  ha  cogido  la  guitarra  y  está  tocando.)    ¡Eh,    tú, 

CamoensL.  ¡deja  eso,  que  se  destempla,  y  pa 
tocar  eso  hace  falta  gracia  y  giribilla! 

Asís.  ¡Ay,  toque  usté  eso  de  le  giribillal 

Doc.  Sí,  una  lección  de  cante  de  Flandes. 

Gaz.  Este  se  ha  creído  que   la  guitarra  es  un 

queso. 

Doc.  Toque,  toque. 

Gaz.  (Al  tío  este  le  doy  un  toque.)  Oído  al  parche. 


—   23  — 


Música 


La  guitarra  es  lo  mismito  que  una  hembra, 
suena  bien  según  las  manos  en  que  cae, 
y  hay  que  ver  de  no  apretarle  las  clavijas 
porque  salta  en  cuanto  que  uno  se  distrae. 
Con  los  dedos  en  los  trastes 
sube  y  baja  sin  cesar, 
esta  mano  no  esta  quieta 
y  duro  y  aprieta 
y  arriba  y  abajo, 
¡Jesús,  qué  trabajo 
que  cuesta  tocar! 
Doc.  \  Y  duro  y  aprieta 

Asís.  [  y  arriba  y  abajo, 

¡Jesús,  qué  trabajo 
que  cuesta  tocarl 
Gaz.  Aquí  se  toca  el  rasgueao, 

aquí  se  da  el  pespunteao, 
aquí  se  marca  el  adornao, 
aquí  el  finolis  estimo 
y  aquí  las  piezas  de  cuidao. 
(Recitado.)  ¡Ojo  al  parche!  ¡Ah!  ¡ah!  ¡ah! 
Doc.  ¿Se  pone  malo?  ¡Huela!  ¡huela! 

Gaz.  ¡Ah!  ¡ah!  ;ah!  ¡hule! 

Doc.  Pide  una  camilla. 

Gaz.  (Cantado.) 

Cuando  es  grande  y  verdadero 
el  amor  de  una  mujer, 
es  cuando  dice  te  quiero 
á  quien  no  debe  querer. 

En  el  cimenterio 

te  vi  la  otra  tarde, 

tú  ibas  allí  á  verme, 

yo,  á  ver  á  mi  madre. 

Madre  de  mi  vida, 

madre  de  mi  alma, 

en  el  cimenterio 

ya  no  te  encontraba 

ya  no  te  encontraba 
en  el  cimenterio, 
y  dije  llorando 


-   24  — 

quién  se  hubiera  muerto, 
quién  se  hubiera  muerto 
pa  que  me  enterraran 
en  la  fosa  común 
y  encontrarte,  madre  de  mi  alma. 
¡Ay,  chiquilla!  que  toma  y  que  dale, 
muévete,  pa  que  al  verte  me  baile, 
muévete,  muévete,  muévete,  ¡zas! 
muévete  por  delante  y  detrás 
que  al  moverte  yo  pierdo  el  compás, 
muévete  mucho  más,  mucho  más 
¡zas!  ¡zas! 
por  delante  y  detrás 

¡zas  ¡zásl 
por  delante  y  detrás. 
Doc.  j  ¡Ay,  chiquillal  que  toma  y  que  dale, 

Asís.  j  muévete,  pa  que  al  verte  me  baile, 

muévete,  muévete,  muévete,  ¡zas! 
muévete  por  delante  y  detrás 
que  al  moverte  yo  pierdo  el  compás, 
muévete  mucho  más,  mucho  más 
¡zas!  ¡zásl 
por  delante  y  detrás 

¡zásl  ¡zásl 
por  delante  y  detrás. 


ESCENA   III 

DICHOS,  RAMIRO,  y  á  poco,  BRANCA,   AMELIA  y  la  CAMARERA 

Hablado 

Ram  .  (ai  Doctor.)  ¿Pero  trae  usted  esas  cartas  ó  no? 

Doc.  Voy  en  seguida;  con  permiso.   (Mutis  primera 

izquierda.) 
RáM.  (Al  Asistente  que  está  cantando.)    Y    á    tí   te    está 

buscando  el  Coronel  hace  dos  horas. 

ASÍS.  ¡Aaaay!...  ¡aaaay!  (cantando  flamenco.) 

Ram.  ¡Anda,  bergante!  (Dándole  un. puntapié.) 

ASÍS.  ¡Ay,  ay!  (Se  va  corriendo  y  Ramiro  detrás.) 

CAM.  (Saliendo  con  Branca  y  Amelia,  foro  derecha.)   Ten- 

gan la  bondad  de  esperar,  le  pasaré  recado. 

(Mutis  primera  izquierda.) 


-  25  — 

Bran.  Ya  verás  cómo  nos  ha  engañado;  ya  verás 

cómo  está  aquí  con  él  esa  mujer. 
Ame.  ¡Ay,  no  lo  creo,  mamá! 

Bran.  Eres  tonta.  ¡Si  se  veía  que  estaba  loco  por 

ella!  ¡Ayl  (Viendo  á  Gazpacho  que  está  de  espaldas 
templando  la  guitarra.) 

Ame.  ¿Qué  es  eso? 

Bran.  [Mira!  ¡mira!  ¡Un  toreador  españo!  (Entusias- 

mada.) 

Ame  ¡Ay,  es  verdad! 

Bran  ¡Qué  traje  más  á  mi  gusto...  y  qué  buen 

mozo  esl  ¡Caballero! 

Gaz  ¡Señoras!  (volviéndose.) 

Bran  ¡Ay,  qué  guapo!  Yo  he  visto  á  este  joven 

retratado  en  España.  ¡Ah,  sil  usted  es  Cara- 
ancha. 

Gaz  Ya  le  está  poniendo  defectos  á  mi  cara, 

Cam.  (saliendo .)  El  teniente  don  Luis  dice  que  re- 

cibirá á  la  señora  joven,  pero  á  la  vieja  no. 

Gaz.  (¡Lo  mismo  haría  yol) 

Bran.  ¡Qué  insolencia!  Vamonos. 

Ame.  Déjame  que  le  vea,  que  le  hable. 

Bran.  ¡Qué  vas  á  esperar  de  un  hombre  que  llama 

vieja  á  tu  madrel  ¿Verdad,  caballero,  que  no 
soy  vieja? 

Gaz.  Eso  depende  de  los  años  que  tenga  usted. 

Bran  .  Treinta  y  cuatro  y  mi  hija  veintisiete. 

Gaz.  Son  ustedes  casi  gemelas. 

Ame.  ¿Dónde  está  el  teniente? 

Cam.  En  la  sala  de  recibir  la  espera. 

Ame.  Vuelvo   en  seguida,   mamaíta.    Caballero, 

haga  usted  el  favor  de  no  :  dejar  sola  á  ma- 
má. (Se  va  con  la  Camarera.) 

Gaz.  (jAy,  cómo  me  mira,  mamá!) 


ESCENA  IV 

BRANCA    y    GAZPACHO 

Bran  .  ¡Ay,  caballero!  Si  usted  fuera  madre  com- 

prendería el  estado  en  que  me  .encuentro. 
Gaz.  ¿A  su  edad? 

Bran  .  ¡  Ay,  qué  rareza  ¡(Después  de  mirarle  detenidamente.) 


—  26  — 

Gaz.  ¿El  qué,  señora? 

Bran.         ¡Un  español  sin  castañuelas! 

Gaz.  jEso  creerá  usted!...  (Esta  tía  está  loca.) 

Bran.         A  mí  las  cosas  de  España,  me  entusiasman. 

¡He  leído  el  Quijote  y  el  Gedeon!  Allí  están 
,  ustedes  siempre  de  buen  humor;  todo  es 

alegría  y  broma  v  manzanilla  y  baile,  ¿ver- 
dad? 
Gaz.  ¡Sí:  allí  todos  bailamos  de  gusto;  unos  de 

coronilla  y  otros  en  la  cuerda  floja! 
Bran  .  Luego  esa  elegancia  en  el  vestir...  ¡Por  ir 

vestida  yo  así  daría  cualquier  cosa! 
Gaz.  Estaría  usted  preciosa. 

Bran.  ¡Qué  pantalones  tan  airosos,  qué  talle,  qué 

corte  de  chaqueta!...  Sobre  todo  las  mangas; 

¡qué  corte! 
Gaz.  Eso  lo  hacemos  muy  bien  los  españoles. 

Bran.  ¿Usted  es  toreador?  ¡A  mí  los  toros  me  tiran 

mucho!  Hacer  así...  ¡eb!...  ¡toro!...  ¡eh,  en!... 

(Toreándole  con  el  pañuelo.) 

Gá*z.  (indignado.)  ¡Señoral  ¿No  tiene  usted   algún 

pariente  con  quien  ensayarse? 

Bran.  ¡Ya  no  señor!  En  vida  de  mi  primer  esposo 

alguna  que  otra  vez  le  toreaba.  Era  un  en- 
tusiasta de  la  fiesta  española;  tenía  la  casa 
Mena  de  banderillas,  estoques,  divisas,  capo- 
tes, y  sobre  todo  tenia  una  colección  de 
cuernos,  ¡ay,  qué  colección,  caballero!... 

Gaz.  (Cámara  con  la  lusitana.) 

Bran  ¿Y  usted  torea  mucho? 

Gaz.  Todo  lo  que  se  puede. 

Bran.         ¿Y  con  quién  alterna  usted? 

Gaz.  Con  Machaquito.  (Y  ahora  no  miento.) 

Bran  .  ¿Es  usted  matador?  ¡Ay,  cuánto  daría  por 

verle  á  usted  con  los  trastos  en  la  mano! 

Ga*.  ¡Si  no  es  más  que  eso! 

Bran  .  ¿Y  ha  tenido  usted  alguna  cogida? 

Gaz.  Cuando  joven. 

Bran  .  ¿Cornada  ó  varetazo? 

Gaz.  Las  dos  cosas. 

Bran  .  ¿Dónde,  dónde  fué? 

Gaz.  En  el  redondel.  (Pregunta  tú  algo.) 

Bran  .  ¡Ay,  joven,  si  usted  se  atreviera! 

Gaz.  ¿A  qué? 


_  27  — 

Bran.         ¡A  raptarme! 

Gaz.  ¿Y  eso  qué  es? 

Bran  .  Darme  la  felicidad  en  un  coche  del  ferro- 
carril. 

Gaz.  ¿Tirándola  á  usted  por  la  ventanilla? 

Bran.  Ver  España  y  amanecer  en  la  posada  del 

Peine  en  brazos  de  un  caballero  andante. 

Gaz.  Ese  caballero  no  soy  yo. 

Bran  ¡Toreador,  te  amol 

Gaz.  ¡Abuela,  me  he  cortao  la  coleta! 


ESCENA  V 

DICHOS  y  AMELIA  que  sale  agitada  y  llorando 

Ame.  ¡Ay,  mamá;  he  visto  á  esa  mujer,  está  aquí: 

con  él! 
Bran.  ¿Y  no  la  has  sacado  los  ojos? 

Ame.  Tenías  razón;  me  ha  engañado:  la  ha  traído. 

Gaz.  ¿Pero  á  quién,  señora? 

Ame.      ,  ,    A  otra  mujer  que  está  en  relaciones  con  mi 

marido. 
Gaz.  ¡Será  una  desahoga! 

Bran.  ¡Sí  señor;  una  sinvergüenza:  la  Machaquito! 

Gaz.  ¿Eh?...  ¡Señora!  (Dando  un  salto.) 

Bran.         Que  ha  venido  con  el  pretexto  de  dar  un 

concierto. 
Gaz.  ¡Basta!  ¿No  quería  usted  ver  una  corrida  de 

toros   de    muerte?    (Muy  precipitado  hasta  el  final 
de  la  escena.) 

Ame.  ¿Pero  á  usted  qué  le  importa? 

Gaz.  ¡Pues  no  dice  que  no  me  importa! 

Bran.  ¡Sí,  sí;  mátale,  joven,  y  soy  taya! 

Gaz.  Pues  es  peor  el  remedio  que  la  enfermedad. 

Ame.  ¡Silencio!  ¡Aquí  viene  ella  con  los  Oficiales! 

B<an.  ¡Ay!  ¡póngame  usted  una  navaja  en  la  liga! 

¡póngamela  USted!  (Levantándoselas  faldas.) 

Gaz.  ¡Para  ligas  estoy  yo  ahora!  Que  no  nos  vean 

juntos:  vengan:  mi  venganza  va  á  ser  terri- 
ble. (Hacen  mutis  ridiculamente.) 


_  28  — 


ESCENA  VI 

MACHAQUITO  seguida  de  todos  los  OFICIALES;  cada  uno   Lleva  un 

ramo  de  flores  en  la  mano:  tolos  la  persiguen  y  la  acosan 

con  requiebros,  miradas,  etc.,  etc. 

Mach.  (sale  corriendo.)  ¡Já,  já!  señores,  que  no  soy- 
más  que  una  y  no  me  puedo  defender  de 
todos. 

Cor.  Usted  tiene  valor  para  resistir  á  un  ejér- 

cito.    v 

Ram.  Y  para  derrotarlo. 

DOC.  Y  desorganizarlo.  (Asediándola.) 

Luis  ¡Y  desmoralizarlo! 

Mach.  ¡Coronel,  por  Dios!  mande  usted  tocar  reti- 
rada. 

Ram  .  No  pida  usted  refuerzos  que  eso  es  decla- 

rarse vencida. 

Doc.  Dispare  usted  fuego  de  metralla  con  eso=» 

ojazos,  y  si  queda  alguno  con  vida...  suya  es 
la  plaza. 

Cor.  Aquí  tiene  usted  un  regimiento  que  se  ha 

juramentado  para  conquistar  esa  fortaleza 
mientras  uno  solo  quede  con  vida. 

Mach.  ¡Pues  bien,  la  Machaquito  no  se  rinde!  acep- 
ta la  lucha.  ¡Yo  iré  causando  bajas  al  ene- 
migo! 

Cor.  ¡Al  asalto!  Paso  de  ataque  con  toques  espa- 

ñoles. 

Mach.  ¡A  la  defensa!  ¡Bayoneta  calada  y  caiga  el 
que  caiga! 

Música 


(La  Machaquito,  en  el  centro  de  la  escena  con  la  mesa 
rodeada  de  sillas,  forma  una  trinchera.  Los  Oficiales  se 
dividen  en  dos  secciones  á  ambos  lados  de  la  escena. 
La  Machaquito  sube  encima  de  la  mesa.) 

Cor.  Tararí...  tí-tí. 

Mach.  Sí,  sopla,  sopla. 

Cor.  Carguen,  ¡armas! 

Mach.  Esto  va  de  veras. 


-    29  - 


Cor. 

Mach. 

Todos 


Mach 


¡Apunten! 
Son  capaces  de  disparar. 
Con  mucha  precaución 
y  mucha  decisión, 
se  avanza  sin  cesar, 
se  avanza  hasta  triunfar. 
El  fuerte  hay  que  rendir, 
la  plaza  ha  de  ceder, 
no  hay  que  retroceder 
aunque  haya  que  morir. 
Ni  el  fuego  del  cañón 
me  hará  retroceder, 
me  sobra  corazón, 
que  al  cabo  soy  mujer, 
y  así  escarmentarán 
sufriendo  algún  revés, 
y  débiles  caerán 
rendidos  á  mis  pies. 


Todos 

Tarará,  tararí. 

Tarará,  tararí. 

Cor. 

Destaqúese  la  vanguardia: 

¡Fuego! 

(Todo    el   número  debe  ser  una  verdadera  batalla  de 

flores.) 

Uno 

(Arrojándola  un  ramo.) 

¡Bonita! 

Mach. 

(ídem.)      ¡Horroroso 

Otro 

(ídem.)      ¡Graciosal 

Mach. 

(ídem.)      ¡Simplón! 

Otro 

(ídem.)      ¡Divina! 

Mach. 

(ídem.)        ¡Apestoso! 

Otro 

(ídem.)      ¡Salada! 

Mach. 

(ídem.)      ¡Melón! 

Cor. 

¡Arriba  el  primero! 

Mach. 

¡Tú  sube  y  verásl 

Cor. 

¡Con  cara  ferochel 

Mach  . 

¡Lo  mismo  me  da! 

(Sube  por  las  sillas  el  Coronel.) 

Esta  plaza  se  rinde  al  momento, 

si  me  ofreces  que  te  has  de  casar. 

Cor. 

¡Ay,  horror!  ¡me  mató! 

Ha  causado  una  baja  enemiga 

con  las  balas  de  matrimoniar. 

¡Sube  tú! 

3ü 


Uno 

Eso  no. 

Mach 

Aquí  está  la  llave 
de  la  fortaleza, 
y  en  la  Vicaría 
pueden  recogerla. 

Todos 

Esas  son  armas  prohibidas 
en  las  lides  del  amor. 

Mach. 

Cada  cual  usa  las  armas 
que  le  defienden  mejor. 

Cok. 

(Hablado.)  ¡A  ella!  ¡Avance  el  grueso 
cito!  ¡Fuego! 

del  ejér- 

Todos 

Tirirí,  tirirí. 
Tirirí,  tirirí. 

(La  vendan  los  ojos.) 

Mach. 

¡Ahí  ¡Traición!  ¡Cobardes! 

Todos 

¡Prisionera!  ¡prisionera! 

en  mis  brazos  estás 

y  herida  de  muerte 

muy  pronto  caerás. 

¡En  la  camilla  de  campaña 

á  trasladarla  vamos  ya! 

Mach. 

¡Eh!  ¡no  vale!  ¡soltad!  ¡cobardes! 

(La  bajan  de  la  mesa:  la  llevan  entre  dos  en  la  silleta 

de  manos.) 

Todos 

Viva  la  reina  del  amor 

que  se  ha  rendido  á  su  pesar, 

ti,  ti,  ti,  ti,  ti,  ti, 

titirití,  títirití. 

¡Viva!  ¡viva! 

¡Viva!  ¡viva! 
¡Vival  ¡viva!  ¡viva!  ¡viva! 

Unos 

Bonita. 

Otros 

Graciosa. 

Unos 

Divina. 

Otros 

Hechicera. 

Unos 

Salada. 

Otros 

Preciosa, 
mis  brazos,  mis  brazos, 
te  esperan,  te  esperan. 
¡Viva  la  reina  del  amor 
que  se  ha  rendido  a  su  pesar, 
viva  la  reina  del  amor 
que  se  ha  rendido  á  su  pesar! 

Mach. 

Los  prisioneros  sois  vosotros 

yo  ya  cobré  mi  libertad, 
los  prisioneros  sois  vosotros 
yo  ya  cobré  mi  libertad. 

Hablado 


Mach.  ¡Queda  demostrado  que  no  saben  ustedes 
una  palabra  de  táctica!  ¡tienen  que  volver 
de  nuevo  ala  academia!  ¡Yo  seré  el  instruc 
torl  ¡Se  abre  el  cursol  ¡Siéntense  los  alum- 
nos! (Se  sientan  todos  á  la  izquierda  del  espectador: 
ella  á  la  derecha  improvisa  un  estrado,  se  sube  y  ha- 
bla.) 

Cor.  (¡Nos  derrota  de  nuevo!) 

Ram.  (¡Siempre  que  quiera!) 

Car.  (¡Es  graciosísima!) 

Mach.  ¡A  ver!  ¡Mi  coronel,  el  primero! 

COR.  ¡A  la    orden!  (Levantándose   y    saludando    militar- 

mente.) 

Mach.  ¿Usted  odia  el  matrimonio? 

Cor.  ¡Con  todas  mis  fuerzas! 

Mach.  ¿Usted  adora  el  celibato? 

Cor.  Todavía  con  más  fuerzas. 

Mach.  ¿Usted  ama  á  las  mujeres? 

Cor.  ¡Aunque  me  falten  fuerzasl 

Mach.  ¿Y  á  qué  sédete  el  odio  que  siente  usted 

hacia  el  matrimonio? 

Cor.  A  mi  mujer. 

TODOS  ¡Eh!  (Levantándose.) 

Mach.         ¿Cómo?  ¡Sentarse!  ¡sentarse! 

Ram.  Ha  dicho,  á  mi  mujer. 

Doc.  ¡No:  ha  dicho  á  la  suya! 

Mach.  ¡Orden!  ¡Sentarse  he  dicho!  (se .sientan.)  ¡Ex- 
pliqúese usted! 

Cor.  ¡He  dicho  á  mi  mujer  porque  yo  á  toda 

mujer  que  es  mía,  la  llamo  mi  mujer! 

Todos  ¡Ah!  (satisfechos.) 

Mach.         ¡Eso  no  está  claro! 

Cor.  Si  usted  quiere  que  la  llame  mi  mujer. .  ya 

sabe  usted  el  medio. 

Mach.  ¡Basta!  Puede  usted  sentarse.  (Este  es  de 
caballería.) 

Todos         (ai  coronel  felicitándole.)  ¡Muy  bien!  ¡muy  bien! 


—  32  — 

Mach.  ¡Eh!  ¡orden!  ¡Vaya  unos  alumnos  más  re- 
voltosos! ¡A  callar!  ¡El teniente  don  Luis! 

LuiS  ¡Presente!   (Levantándose.) 

Mach.  ¡Tampoco  usted  siente  aficiones  matrimo- 
niales! 

Luis  ¡Ayl...  ¡no!...  ¡no  señora!  (Tímidamente.) 

Mach.  ¿No  ha  pensado  usted  nunca  que  pudiera 
usted  ir  del  brazo  de  una  mujer  graciosa, 
¡así!  (cogiéndole  del  brazo.)  ¡apriete  sin  mie- 
dol  ¡así!  camino  de  la  iglesia? 

Luis  (Nos  habrá  visto.) 

Mach.  Y  después  de  la  boda,  presenciar  la  despe- 
dida entre  madre  é  hija:  recibir  el  abrazo 
de  la  suegra... 

Luis  ¡No:  eso  sí  que  no!  (soltándose  asustado.) 

Mach.         ¡Odia  á  las  suegras!...  ¡Es  más  aplicado!... 

(Cogiéndole    de    nuevo  y    con    coquetería   exagerada 

acercándosele  mucho.)  Tener  una  mujer  para 
usted  sólito,  que  se  mire  así  en  las  niñas  de 
sus  ojos.,  que  se  quede  éxtasiada  mientras 
usted  la  dice  al  oído,  bajo,  muy  bajito,  cer- 
ca, muy  cerquita,  haciéndola  cosquillas  con 
su  aliento:    «Vida  mía,  te   adoro;  eres  mi 

ilusión,  mi  entusiasmo,  mi...»  (Mientras  Macha- 
quito  dice  lo  anterior,  todos  los  oficiales  deben  de- 
mostrar  su  impaciencia.) 

Cor.  ¡Eh!  ¡no  vale!  ¡á  mí  no  se  me  ha  pregunta- 

do esa  lección! 

Luis  (¡Ufl  yo  sudo.) 

Mach.  ¿Qué  diría  usted  si  la  mirara  de  este  modo 
una  mujer  enamorada,  loca  por  usted?...  la 
diría  usted... 

LUIS  (En  un   arranque  de  pasión.)  ¡Para  tí  la  vida  y  el 

corazón  y  el  alma! 
Mach.         ¡Já,  já! 

TODOS  (Levantándose  y  acercándose.)  Pero... 

Mach.         ¡Que  se  sabe  la  lección!   ¡Nota  de  sobresa- 
liente! ¡Já,  já! 
Luis  ¡Porque  me   has  vuelto   loco...  y  por  tí!... 

(Abrazándola  á  tiempo  que  entra  Amelia  y  los  ve;) 


33   — 


ESCENA  VII 

DICHOS.  AMELIA.  A  partir  de  aquí,   hasta  el  final  del  cuadro  todo 
muy  precipitado 


Ame. 

;Luis!  ¡Luis! 

Luis 

¡Mi  mujer! 

Todos 

¡Eh! 

Ame 

¡Abrazándola!  ¡Niégalo ahora!  ¡infame!  ¡pillo! 

(indignada.) 

Mach. 

Oiga  usted...  doña  Perifollos... 

Ame. 

¡Soy  su  esposa! 

Todos 

¡Eh! 

Mach. 

¡Já,  já! 

Cor. 

¡Casado! 

Luis 

¡No  la  hagan  ustedes  caso:  es  una  prima  mía 

que  está  loca! 

Ame. 

Yo  soy  tu  es... 

Luis 

¡Calla!  (Tapándole  la  boca.)  ¡Ven! 

Ame. 

Que  yo  soy  su  espo... 

Luis 

¡Y  dale!  ¡Entra!  ¡entra!  (La  encierra  en  un  cuar- 

to que  tenga  montante,  de  la  izquierda.) 

ESCENA  VIII 

DICHOS.  GAZPACHO  corriendo  y  tras  él  DOÑA  BRANCA 

Gaz.  ¡Que  me  deje  usted  en  paz,  señora!... 

Bran.  ¡Ponme  la  navaja!  ¡póngamela  en  la  liga! 

Mach.         ¡Oye  tú!  ¿qné  señora  es  esta? 

Gaz.  ¡No  es  señora!  ¡es  un  divieso  que  me  ha  sa- 

lido! y  tú  ¿conque  hemos  venido  á  dar  un 
concierto? 

Mach.         ¡Claro!  ¡á  voces  solas! 

GAZ.  ¡Cal  á  VOCeS  y  á  bofe  tas.  (Queriendo    pegarle:  los 

oficiales  se  interponen.) 

Todos         ¡Eh! 

Cor.  ¡Qué  es  esto! 

Bran.  (viendo  ai  coronel.)  ¡Horror!  ¡mi  maridói  ay..  . 

(Desmayándose  en  brazos  de  Gazpacho.) 

Cor.  ¡Mi,  mujer!... 


—   34  — 


Todos 
Cor. 


Ame 

Gaz. 
Doc. 
Gaz. 


Bran 


Mach  . 

Cor. 
Todos 


¡Eh!... 

¡Mi  mujer!  ¡Una  de  las  que  yo  llamo  mi 

mujer!...  (¡Pero   de   dónde   ha  salido   esta 

fiera!) 

(Encerrada,   chillando.)   ¡Abridme  la  puerta!... 

¡abrid!...  ¡abre!... 

¡A  ver  quién  carga  con  esto!... 

(Acercándose.!  ¡Que  huela!  ¡que  huela! 

¡Verá  usted   como  vuelve!  ¡Señora!  ¡Doña 

Lombarda!...  ¡Si  vuelve  usted  en  sigo  la  hago 

á  usted  el  amor! 

(Volviendo  en  sí  de  repente.)  jAy!  ¿de  veras?  ¡JO- 

ven!  ¡mata  al  Coronel!   ¡mátale  y  nos  ca- 
samos! 
¡Ehl  qué  es  eso  de  casarse...  ¡pillo!  ¡granuja! 

¡toma!  (Pegando  á  Gazpacho.) 

¡Y  qué  horrible  está! 

¡Já,   já!  (Telón  rápido.) 


MUTACIÓN 


CUADRO  TERCERO 


Sala   corta    del   hotel 


ESCENA  ÚNICA 


GAZPACHO     y    ASISTENTE 


Asís. 


Gaz. 
Asís. 
Gaz. 

Asís. 

Gaz. 

« 

Asís. 


(Cantando    flamenco    mientras    limpia    unas    botas.) 

Aaaah!  ¡aaah!  ¡Arsa!  ¡aaahl  ¡Saleroueo!  ¡aah! 

Toma! 

Toma!  (Dándole  un  puntapié.) 

.Eh! 

¡Que  á  mí  no  me  haces  burla  tú! 

¡Si  es  cante  español! 

¿Tú  te  figuras  que  los  españoles  tenemos 

tanta  asaura? 

¡Asaura!...  ¿qué  cosa  es  la  vosa  asaura? 


—   35   - 

Gaz.  Una  cosa  que  cuelga  y  que  hay  quien  se  la 

pisa. 
Asís.  ¡Ah!  ¡La  coletal 

Gaz.  La.. .  la  gracia,  las  martingalas,  la  zaragata, 

tó  eso  es  lo  contrario  de  la  vostra  asaura. 
Asís.  Z  ragauta... 

Gaz.  ¡\nda  y  que  te  den  morcilla! 

Asís.  ¿Y  la  vosa  borrachera  de  noite? 

Gaz.  \jh  he  dormido. 

Asís.  ¡Ohl  Asombrousa  festa  la  del  gran  casino. 

Gaz.  La  verdad  es  que  estuvo  bien. 

Asís.  La   Machaquito   arrebatou  o  público.  ¡Oh! 

¡Sobre  toudo  el  Coronel  no  sabía  qué  hacer 
con  ella! 
Gaz.  Sí  sabía,  eí;  lo  que  es  que  no  podía.  La  ver- 

dad es  que   mi  mujer  les  está  tomando  el 
pelo  con  eso  del  matrimonio. 
Asís .  ¡Oh,  pues  a  festa  de  hoy  será  maravillousal 

Gaz.  Sí;  ya  hemos  recibido  la  invitación,  mírala: 

«i. a  oficialidad  del  crucero  de  guerra  inglés 
Príncipe  de  Gales,  anclado  en  este  puerto,  in- 
vita á  las  cupletistas  españolas  al  té  de  ho- 
nor que  á  bordo  del  mismo  se  dará  esta  no 
che  en  obsequio  á  los  oficiales  del  regimien- 
to portugués  de  los  invencibles».  Lo  único 
que  siento  es  tener  que  embarcarme. 
Asís .  El  voso  mareo... 

Gaz.  Sí;  y  el  meu  mieditis. 

Asís .  ¿  Vosa  señoría  nao  estuvo  yamais  á  bordo? 

Gaz.  Nao...  porque  si  me  caigo  al  agua...  como  no 

nao...  ahogao. 
Asís.  ¡Oh,  español  cobarde! 

Gaz.  Adiós...  terror  dos  mundos... 

Asís.  Y  la  anciana  que  chillaba  desmayada  ayer, 

¿es  la  vosa  espousa? 
Gaz.  ¡Cá,  hombre!  Es  una  conquista  que  he  hecho 

por  los  pantalones. 
Asís.  ¡Ah!  Eu  creyeba  que  la  joven  que  la  acom- 

pañaba era  la  vosa  menina. 
Gaz.  ¡Eh!... 

Asís.  El  meuo  coronel  mandó  arrojarla  á  la  rúa. 

Gaz.  ¡Bien  hecho!  Es  una  vieja  ligera  de  cascos. 

Asís.  ¡Ah!  La  Machaquito  si  que  es  desahogada 

de  cascos. 


—  36  — 

Gáz.  ¡A  que  le  casco! 

Asís.  Al  Coronel  le  he  oído  que  desía:  ¡Esa  espa- 

ñola será  meual 

Gaz.  ¡Miau!  5 

Asís.  ¡En! 

Gaz.  ¡Q-ie  piséis! 

A  ns.  ¿Quéjala1?, 

Gaz.  Que  el  Coronel  se  quedará  de  boqueras...  y 

quH  ella  le  está  dando  la  guayaba  y  el  chan- 
güí !  hasta  que  él  se  mosquee  y  cante  la  ga- 
llina. 

Asís.  Nao   comprendo.   ¡La   gallina   del  Coronel 

cnntando  con  boqueras  la  guayaba! 

Gaz.  ¡Tú  qué  vas  á  entender!... 

Asís.  Eu  quisiera  aprender  os  timos  españoles. 

Gaz.  ¡Aprende  primero  el  timo  del  portugués!... 

¿Cuántos  ^?ews  de  caballo  tiene  un  caballo? 

Ásts.  Cuatro. 

Gaz.  ¿Cuántos  peus  de  caballo  tienes  tú? 

Asís.  Cuatro. 

Gaz.  ¡Arre,  caballo! 

Asís.  ¡Oiga!...  es  que... 

Gaz.  ¡Anda.. :  valeroso!...  mueve  bien  la  barriga  das 

pernas...  ¡Já,  já! 

Asís.  (cantando.)  ¡Aaah,  aaah! 

Gaz.  ¡Já,  já,  já! 

MUTACIÓN 


CUADRO  CUARTO 

La  cubierta'  de  un  acorazado  inglés,  cañones,  etc.  En  el  telón  de  foro 
se  ve  la  obscuridad  de  la  noche.  La  escena  iluminada  por  faroles 
y  focos  eléctricos  y  adornada  con.  plantas  y  banderas  españdias, 
portuguesas  é  inglesas.        ... 


ESCENA  PRIMERA 

El  CAPITÁN  del  acorazado,  Oficiales  y  Marinos,  invitados  de  ambos 
sexos,- en  traje  de  etiqueta;  algunas  señoras  con  mantón  de  Manila,  y 
todos  los  personajes  de  la  obra,  menos   doña  Branca,  Amelia  y  Asis- 


37 


tente.  La  MACHA  QUITO   con   mantón   de    Manila.— Al   levantarse  el 
telón,  unos  de  pie  y  la   mayoría    sentados,    repartidos    conveniente- 
mente por  la  escena,  están  terminando  el  «lunch». 


Música 


Baile  inglés 


Hablado 


Mach. 

Todos 
Mayor 


Gaz. 

Todos 
Cor. 
Mach. 
Gaz. 

Doc. 
Ram. 

Mach. 

Gaz 

Doc. 

Gaz. 

Doc. 

Gaz 

Mach. 

Gaz. 

Mach. 


¡Señores!  ¡Brindo  por  la  marina  inglesa  y  el 
ejército  portugués! 
¡¡tiurrall 

En  nombre  de  todos,  brindo  por  las  muje- 
res españolas,  por  la  gracia  española,  por  las 
castañuelas  y  por  la  guitarra. 
Y  por  el  gazpacho...  que   también   es  es- 
pañol. 

¡Bien!  ¡Bien! 
1  Venga  Jerez! 
¡Venga  Oporto! 

Vengan  las  dos  cosas:  ¡La  unión  ibérica!  ¡La 
cnrda  peninsular! 
¡Ahora  le  toca  á  la  Machaquitol 
Una  canción  española. 
Sí,  sí.  Gazpacho,  templa. 
Ya  estoy  templao.  ,  . 

Otra  copita. 

¿No  ha  oído  usted  que  ya  estoy  templao? 
Una  más. 

Aunque  me  destemple.  Apaga  y  vamonos. 
La  canción  de  los  ojos. 
Ojo;  el  molinete  á  media  asta. 
Toca  y  calla. 


Música.— Tango 


Mach. 


Tiene  unos  ojos  Ramón 
que  son  la  dislocación, 
y  si  me  mira  de  frente 
siento  en  to  el  cuerpo 
la  sensación 


porque  los  clava  lo  mismo 

que  un  sinapismo 
el  muy  ladrón. 
Si  los  entorna  al  mirar 
no  hay  quien  los  pueda  aguantar 
y  si  me  guiña  el  derecho 
dentro  del  pecho — siento  un  volcán, 
y  en  cuanto  guiña  el  izquierdo 
¡ayl  yo  me  pierdo— por  mi  charrán. 
Cuando  me  mira  al  soslayo 
me  da  un  desmayo — de  la  emoción, 
y  si  me  mira  torcido 
me  da  un  vahído— y  la  convulsión. 
No  me  pongas  los  ojos  en  blanco 
porque  me  dislocas  y  ya  no  te  veo, 
que  si  en  blanco  te  pongo  los  míos 
estamos  perdidos  con  tanto  mareo. 
Mírame,  cariñito,  con  fuego 
y  vuélveme  loca  robando  mi  calma, 
que  tus  niñas,  con  dulces  reflejos 
serán  los  espejos  que  maten  mi  alma.  (Baile.) 

Hablado 

Todos         ¡Bravo!  ¡bravo! 

Cor.  Esta  mujer  me  saca  de  quicio. 

Ram.  Nos  saca,  mi  Coronel. 

Cor.  El  baile. 

Gaz.  Venga  baile.  Ya  me  bailan  tóos  los  objetos. 

Aquí  quisiáyo  ver  al  que  inventó  aquello 
de: 

Dichoso  aquél  que  Hene 
su  casa  á  Jiote... 
¡Baile!  baile!  (Música.)  (1) 

Mach.         ¿Le  ha  gustado  á  usted,  mi  Coronel? 

Cor.  A  mí  no  me  gusta  nadie  ni  nada,  más  que  tú. 

Mach.         (¡El  gachó  este  se  va  colando!) 

Cap.  ¡Señores!...   ha  llegado  el  momento  de  pre- 

senciar la  iluminación  de  los  barcos  ancla- 
dos en  el  puerto...  Van  á  empezar  los  fue- 
gos artificiales...  Todo  el  mundo  á  popa. 


(l)      Gazpacho  puede  bailar  los  «Panaderos»  con  «La  Machaquitoi 


—  39  — 


Gaz 

¿Más  popa?...  Yo  no  puedo  más. 

Todos 

►áí,  vamos,  vamos. 

Doc. 

¿Está  usted  mareado? 

Gaz. 

Estoy  emborrachado...  entre  el  movimiento 

del  agua  y  el  movimiento  del  vino. 

Doc. 

jjá,  já,  já!  Huela  usted. 

Gaz, 

¡Uf!...  ¿Qué  es  esto? 

Doc. 

Estando  á  bordo...  brea. 

Gaz. 

Sí... 

Y  oliendo  á  brea 

oliendo  á  brea, 

al  arrulló  del  agua 

Dios  se  marea. 

Todos 

¡Já,  já,  já!  (Mutis  todos.) 

feSCENA  II 

El  CORONEL  y  LA   MACHAQUITO 


Cor.  (Que  detiene  á  Machaquito  en  el  momento   de  hacer 

mutis.)  Machaquito,  un  momento. 

Mach.         Mi  Coronel,  á  popa. 

Cor.  Estoy  loco...  no  puedo  más.  He  vencido  mil 

enemigos:  no  me  he  rendido  nunca...  pero 
hoy  declaro  mi  derrota  y  le  propongo  á  us- 
ted un  armisticio. 

Mach.         Mi  Coronel. 

Cor.  Ya  sé  que  á  mi  edad  esta  derrota  es  vergon- 

zosa... he  perdido  la  cabeza  y  estoy  á  punto 
de  perder  el  corazón. 

Mach.  Pues  si  lo  pierde  usted  del  todo,  yo  sé  don- 
de podemos  encontrarlo. 

Cor.  ¿Dónde? 

Mach.         En  la  Vicaría. 

Cor.  ¿Nada  más? 

Mach.  ¡Y  le  parece  poco!  (Este  tío  se  ha  colao  de 
veras.) 

Cor.  Nombre,  posición,  todo,  todo  por  oir  de  esa 

boca  un  yo  te  adoro. 

Mach.  De  rodillas,  mi  Coronel.  El  vencedor  impo- 
ne condiciones. 


—  40  — 

Cor.  Todas  las  acepto. 

Mach.         Le  han  de  ver  á  usted  en  esa  postura  todos 

sus  oficiales.  « 

Cor.  Vengan;  nada  me  importa,   ¡por  usted  soy 

hombre  al  agua! 
Mach.         ¡Hombre  al  agua! 
Mar  .  (Dentro.)  ¡Hombre  al  agua! 

Otro  (ídem.)  ¡Los  cables  por  la  banda  de  estribor! 


ESCENA  III 

DICHOS  y  todos  los  personajes  que  estaban  en  escena  al  empezar  el 
cuadro   menos  GAZPACHO 


Cap. 

¡Los  salvavidas! 

Ram. 

¿Qué  ocurre? 

Doc. 

¿Qué  sucede? 

Mach. 

¡Hombre  al  agua,  señores! 

Ram. 

¡Coronel! 

Mach 

¡Derrotadol 

Cor. 

¡Machaquito,  esta  es  mi  mano! 

Mach  . 

¿Pero  y  el  juramento? 

Cor. 

¡Le  quebranto!  Mañana  pediré  mi  retiro. 

Mach. 

No,  eso  no;  yo  le  necesito  á  usted  en  activo. 

Todos 

¡Já,  já,  jal 

ESCENA  IV 

DICHOS  y  GAZPACHO  envuelto  en    una  sábana   y    acompañado  de 
dos  MARINEROS 


Gaz.  ¡Ay,  ay,  ay! 

Todos  ¡Gazpacho! 

Gaz.  ¡Hombre  al  agua! 

Todos  ¡Já,  já,  já! 

Mach.  ¿Qué  te  ha  pasado? 

Gaz.  ¡La  popa!...  Me  asomé  á  popa  y  como  me 
pesa  tanto...  el  vino,  ¡cataplum! 


41  — 


ESCENA  ULTIMA 

DICHOS,    MARINERO,    DOÑA    BRANCA    y    AMELIA;    después    el 

ASISTENTE 


Mar. 

Bran. 

Gaz 

Bran. 

Gaz. 

Bran  . 

Cor. 


Gaz. 

Ame. 

Cor. 

Ame. 

Mach, 

Ame. 

Cor. 

Luis 

Doc. 


Asís. 
Doc. 

Asís. 

Doc. 

Todos 

Cor. 

Doc. 

Mach 

Cor. 

Gaz. 
Cor. 
Doc. 


¡Aquel  es  el  Capitán!    (A  doña  Branca  y  Amelia.) 

¡Caballero! 

¡Uy,  doña  Brígidal  Tápame  la  cara. 

¡Un  monstruo! 

Ya  me  ha  visto. 

¡Un  infame! 

Sí,  yo,  señores.  Esta  era  mi  esposa  legítima; 

pero  como  el  Gobierno  me  declaró  viudo  de 

real    orden...    para    mí...   ¡sigue   enterrada! 

Esta  es  mi  nueva  esposa,  (por  la  Macnaquito.) 

¡Eh,  poco  á  poco!  Que  aquí  va  á  ir  ai  agua 

mucha  gente. 

jPapá! 

¿Pero  tú  eres...  mi  hija? 

Eso  dice  mamá. 

¡Ah!...  ¡Pues  cuando  ella  lo  dice!... 

Y  éste  es  mi  marido.  (Señalando  á  Luis.) 

¡Horror!  Usted... 

¡Mi  Coronel  me  ha  dado  el  ejemplo! 
(indignado.)  ¡Esto  es  escandaloso!  Yo  no  pue- 
do consentir  que  así  falten  los  hombres  á  su 
palabra. 

¡Doctor!  ¡Doctor!  (Corriendo  hacia  él.) 

¿Qué  pasa? 

Acaban  de  llegar  á  la  fonda  la  sua  espousa,  la 
meua  y  los  catorce  meninos. 
¡Horror! 
¡Já,  já,  já! 
¡También  casado! 
¡Tan  mal  casado!... 
Hasta  los  gatos  usan  zapatos. 
¡A  ver!...  ¡Ya  no  me  fío  de  nadie!  ¡Los  sol- 
dados de  mi  regimiento,  un  paso  al  frente! 
¡Ni  Dios  se  muevel 
¡Todos  casados! 
Ya  me  olía  á  mí  á  iglesia  muchas  veces. 


—  42  — 

Cor.  .  Entonces  aquí  la  única  soltera  es  la  Macha- 
quito. 

Mach  .         ¡La  Machaquito  también  tiene  marido! 

Gaz.  ¡En  remojo...  pero  ya  se  secará! 

Cor.  Entonces... 

Mach.  El  hombre  ha  nacido  para  unirse  á  la  mu- 
jer. 

Gaz.  i  Y  la  mujer  para  secar  á  su  marido!  (a  Bran- 

ca.) ¡Abuela!...  ¡algo  se  pesca!...  Usté  ha  pes- 
cado un  marido...  ¡y  yo  voy  á  pescar  una 
pulmonía! 

Mach.         ¡Viva  el  matrimonio! 

Todos         ¡Viva! 


TELÓN 


OBRAS  DE  LUIS  DE  LARRA 


Salirse  con  la  suya,  juguete  cómico  en  un  acto. 

La  avaricia  rompe  el  saco,  juguete  cómico  en  un  acto. 

A  cual  más  loco,  juguete  cómico  en  un  acto. 

Perico  el  de  los  palotes  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Taboada.  ' 

Lista  de  compañía  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de 
Caballero. 

En  un  lugar  de  la  Mancha,  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Arnedo. 

Entre  primos,  zarzuela,  en  un  acto,  música  de  Gómez. 

La  noche  del  31  (2),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Ca- 
ballero. 

Avisos  útiles,  juguete  cómico  en  un  acto. 

¡Fuego!,  juguete  cómico  en  un  acto. 

Don  Manuel  Buiz  (2),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Ca- 
ballero. 

Perder  la  pista,  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Llanos. 

Septiembre,  Eslava  y  Compañía  (1),  zarzuela  en  un  acto, 
música  de  Caballero. 

Los  emigrantes  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Brull. 

Los  Isidros  (1),  zarzuela  en  un  acto  música  de  Caballero. 

Muerte,  juicio,  infierno  y  gloria  (1),  zarzuela  en  un  acto, 
música  de  Caballero. 

Quítese  usted  la  bata  (1),  zarzuela  en  un  acto ,  música  de 
San  José. 

Hace  falta  un  caballero  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Caballero. 

Los  calabacines  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Nieto. 

Las  cuatro  estaciones  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de 
Caballero. 

Conferencia,  monólogo  en  prosa. 

El  fantasma  de  fuego  (1),  zarzuela  en  dos  actos,  música 
de  Caballero. 

De  Herodes  á  Pilatos  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Caballero. 


Los  extranjeros  (2),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  C 
balsero. 

El  hijo  de  su  excelencia  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Jiménez. 

Los  invasores  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Valver- 
de  (hijo). 

Los  dineros  del  sacristán  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Caballero. 

La  Menegilda  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de  San 

.  José.  * 

Los  rábanos  por  las  hojas  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Caballero  y  Chalóns. 

La  rueda  de  la  fortuna  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Caballero  y  Hermoso. 

La  invasión  de  los  bárbaros,  comedia en  dos  actos. 

La  venida  de  Pepita.     I 

Los  qemelos.  I    _  -•  .        -         rT  , 

Honra  por  honra.  \    Estrenadas  en  la  Habana. 

Cuadros  insolentes.        \ 

San  Gil  de  las  afueras  (1),  zarzuela  en  un  acto,  música  de 
Caballero  y  Hermoso. 

La  menina  ó  el  timo  del  portugués,  zarzuela  en  un  acto, 
música  de  Alvarez  Toledo. 

El  diluvio  universal,  comedia  en  dos  actos. 

Chirimoya  ó  la  Reina  Sanguinaria,  bufonada  en  un  acto, 
música  de  Calleja  y  Lleó. 

El  turno  de  los  partidos  (3),  zarzuela  en  un  acto,  música 
de  Rubio 

Aprieta  constipado  ó  catarro  nacional  (4),  revista  en  un 
acto,  en  verso  y  prosa. 

El  maestro  de  obras,  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Cere 
ceda. 

Gimnasio  modelo,  pasillo  en  un  acto,  música  de  Cereceda. 

Los  figurines  (5),  revista  en  un  acto,  música  de  Caballero 
y  Cereceda. 

«La  perla  de  Oriente»  (6),  zarzuela  en  un  acto,  música  de 
Hermoso. 

La  trapera,  zarzuela  en  un  acto,  en  prosa  y  verso,  músi- 
ca de  Caballero  y  Hermoso. 

El  parto  de  los  montes,  ó  Madrid  se  divierte  (5),  sátira  mu- 
nicipal en  un  acto,  música  de  Caballero  y  Chalons. 

La  revolución  social  (3),  zarzuela  en  un  acto  y  cuatro  cua- 
dros, música  de  los  maestros  Calleja  y  Lleó. 

«Marquilla  (hijo)»,  juguete  cómico  en  un  acto. 


Mundo,  demonio  y  carne  (5),  zarzuela  en  un  acto  y  cinco 
cuadros,  música  de  Caballero  y  Valverde  (hijo). 

La  coleta  del  maestro  (7),  zarzuela  en  un  acto  y  tres  cua- 
dros, música  de  Cereceda. 

La  inclusera,  zarzuela  en  un  acto,  música  de  Caballero  y 
Valverde  (hijo); 

¡¡¡Siempre  p' atrás!!!...  chifladura  satírico-social  en  un 
acto,  música  de  Rubio  y  Lreó. 

¡Los  nervios!,  entremés  en  prosa. 

Las  bellas  artes  (5),  música  de  Caballero  y  Hesmoso. 

La  galerna,  zarzuela  en  tres  cuadros  y  un  prólogo,  mú- 
sica de  Valverde  (hijo). 

La  guardabarrera  (3),  zarzuela  en  un  acto  y  cinco  cua- 
dros, u.úsica  de  Torregrosa. 

La  t trasca  (8),  zarzuela,  música  de  Valverde,  Calleja  y 
Lleó. 

¡¡La  peseta  enferma!!  (9),  revista  con  música  del  maestro 
CliMpí. 

Las  piedras  preciosas  (3),  música  del  maestro  Lleó. 

Biblioteca  popular,  revista,  música  de  Valverde  (hijo)  y 
Calleja. 

La  planchadora,  zarzuela  en  tres  actos,  música  francesa. 

La  borrica  (10),  música  de  Torregrosa. 

La  guitarra  (3),  zarzuela,  música  de  Valverde  (hijo)  y 
Torregrosa. 

La  ola  verde  (11),  revista,  música  de  Valverde  (hijo)  y 
Calleja. 

L%  Machaquito  (12),  zarzuela  en  un  acto  y  cuatro  cua- 
dros, música  de  Giménez  y  Vives. 


(1)  En  colaboración  con  D.  Mauricio  Grullón. 

(2)  ídem  id.  con  D.  Enrique  Sánchez  Seña. 

(3)  ídem  id.  con  D.  Eugenio  Gullón. 

(4)  ídem  id.  con  nueve  aplaudidos  autores  y  diez  maestros  com- 
positores 

(5)  J  dem  id  con  D.  Manuel  Fernández  de  la  Puente. 

(6)  ídem  id.  con  D.  Antonio  Panosa. 

(7)  ídem  id.  coa  el  iSr.  Blanco-Pellicer. 

(8)  Ídem  con  D.  Enrique  Manso. 

(9)  ídem  con  D.  José  y  D.  Pernando  Pontes. 

(10)  ídem  id.  con  T>.  Manuel  Castro  y  D.  Luciano  Boada. 

(11)  ídem  id.  con  D.  Francisco  de  Torres. 

(12)  ídem  id.  con  D.  Jacinto  Capella.    '